My way
Permanecí unos minutos mirando mis pies y tuve la revelación más dolorosa y clara de todas. Soy una simple mortal. No puedo dormirme en manos de los dioses ni entregarme a la voluntad de un oráculo. No tengo el tiempo de mi lado. No soy eterna ni invencible. No puedo sentarme pacientemente a esperar que las cosas pasen. Debo dirigir mi propia obra de teatro. Quizás nuestros destinos estén escritos, pero prefiero pensar que no, y forjar el mío, a mi manera.
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